domingo, 16 de octubre de 2011

Vida y obra de un sueño



¿Dónde está el cerezo?, ¿la mañana?, ¿los días que fueron o pudieron ser?
se disuelve todo entre nuestras manos, entre la memoria o el olvido,
la eternidad guardará aquello que fue y no será, los días juntos
y las noches de estrellas, la lluvia sobre nuestros rostros.

Una historia o un sueño podría ser,
tantos deseos, aquello que comenzó en la mañana y continúa en el ocaso,
ahora solo en la contemplación de la memoria o la imaginación.

Somos un sueño que se quiebra bajo el sol,
somos la ola que pega contra la roca,
una constante desilusión, apenas unas gotas
llegan a la orilla, pero en esas gotas todo el mar.

sábado, 8 de octubre de 2011

Silencio

Hace dos semanas que no escucho algún sonido a través de las paredes, toda la casa parece que ha sido abandonada, apenas si logro comprender que ha sucedido, es extraño el gris que ha teñido las paredes, los muebles, el piso, los espejos  y mi reflejo.
El último sonido que escuche fue el de una silla caer, no sé cómo sucedió, no hay rostro alguno que se refleje en los espejos, no hay otros seres vivos, la desolación agobia mis días más y más. Ése golpe seco de madera que ahora se extiende en la eternidad agudiza mi espera.
Mis expectativas han ido decreciendo, inicie esperando un trinar de un ave, el sonido del viento o de la lluvia, ahora, imploro la dicha de una roca rodar, de la madera expandiéndose con el frio. Hace ya dos semanas. He perdido ya la cuenta del tiempo que no he escuchado una voz, una palabra, la irrupción del idioma en el viento, el símbolo articulado de unos labios y un sonido.
La alquimia de las palabras permanece en mi memoria, aunque difusa, pues poco a poco la borra el tiempo e intuyo que la acabaré perdiendo junto a mi propia existencia. La memoria de mi vida va acabando, y su fuego opacándose incesantemente.
Ahora que el último sonido del mundo ha sido una silla caer, la memoria de las voces que se alzaron en mi vida parece que se incendia en una explosión donde todo se revela y se pierde al mismo tiempo. Yo ya no soy sonido, ahora soy parte de la nada que se cierne lentamente. Ahora, que la memoria también se perderá cuando mi último suspiro se inhale, ahora que el llanto cese, cerrare mis ojos, no, no habrá más sonido. 

domingo, 2 de octubre de 2011

El nuevo, el antiguo

Despertaste, lo recuerdas? viendo hacia el cielo, viendo las nubes, el sol, los rostros tristes del ocaso, del pasado, y despiertas al amanecer, o en el ocaso,
en el palido sonido de una noche, o de una tarde, despertaste, nuevamente, y sientes algo nuevo, sin saber que es, solo los rostros del
pasado, entre las nubes, te acompañan, desde niño, desde tu nacimiento, has vuelto a nacer, pero tus miedos siguen, y eres el mismo hombre,
el que siempre has sido, que siente algo nuevo, que siente el palido destello de la luz del día, nuevamente,
el roce del viento contra tu rostro, pero eres el mismo,
y eres otro, otro que duerme, que descanza, otro que sueña y que pide, que necesita y que da, el mismo, el otro, el que siente algo nuevo
el que ve rostros del pasado. Ves el cielo, las nubes, la noche, el ocaso, la mañana, y todo es nuevo, y todo ya ha sido,
todo ha empobrecido, se ha hecho mas antiguo, y es nuevo.

Allí estás, despertando, es un sueño, es la vigilia, es el lento despertar que te depara la mañana o el ocaso. Eres tu, el que siempre has sido. El reflejo que vierten los espejos,
el mismo hombre, el otro, el que has sido, el pasado y el futuro, todo aquello que no existe, eres cada respiro, y el recuerdo del que ha sido, y el respiro que será,
el incierto.